miércoles, 22 de agosto de 2007

Quejarse es gratis y además relaja...

No, lo mío no es depresión post-veraniega. Lo mío no es la vagancia suprema. Lo mío no es envidia de los que aún no han vuelto. Lo mío es un poquito injusto. Ya está bien... Todos los años, desde que tengo uso de razón me pasa lo mismo por estas fechas: mis primeros días de vacaciones se caracterizan por una rebelión de las defensas, una subida de las fiebres, la aparición de aftas bucales y un dolor de riñones por to el cuerpo que pa qué... Me paso cinco o seis días hecho polvo, sin ganas de ná, ná más que de descansar, durmiéndome por los sofás, propios y ajenos, y teniendo menos conversación que las bailarinas del Ballet de Noche de Fiesta. Así no hay forma... Pero claro, en aquellos felices momentos en los que las vacaciones iban de junio a octubre... incluso cuando eran más o menos cinco semanas, perderse unos días por algo así no era tan grave... Pero cuando sólo te tomas dos semanas y tienes el imperativo de aprovecharlas al máximo, es que te entra una mala leche...


Total, que estas vacaciones he pasado cuatro días enfermo en casa de mis padres; tres días en un apartamento en Piedrecillas de Mar, provincia de Almería; cuatro días en casa de mis padres, resolviendo problemas burocráticos (renovación de DNI, renovación de pasaporte, revisión médica para el permiso de conducción, renovación del permiso de conducción); una mañana de turismo rural en Fuerte Álamo, mientras esperaba a que me pasaran la revisión del coche. Lo mejor, las visitas a amigos en las playas, una cena en Mula, otra en Molina d'Or, ciudad de vacaciones y el finde en casa del Sr. Skyzos, con más cenas y más comidas.
He visto a casi todos los que quería ver, aunque me he quedado con ganas de más, pero el tiempo no ha dado más opciones. He repuesto fuerzas y vuelvo al laboratorio con ganas de trabajar. Más o menos.
Eso sí, tengo clavado en el alma que este agosto me he gastado más dinero en tasas administrativas que en cervezas. Y además, no tengo más remedio que hacerlo oficial: comienza la operación de adelgazamiento lorza del desierto. A Dior pongo por testigo que voy a pasar hambre... pero que volveré a entrar en los vaqueros. He dicho.

7 atrevidos comentarios:

Sr_Skyzos dijo...

Lo de que te gastes más money en tasas que en birras es sinónimo de adultez, la única enfermedad que no se cura con el tiempo.

San dijo...

Animo con tu nueva empresa de deshacerte de tus kilos, aprovecha y pilla un gym que motiva mas que pasar hambre a secas y ademas alegra la vista.

Mr.Celofan dijo...

¿ Dolor de riñones por todo el cuerpo ?

Chico, ¿ como son tus riñones ?

Shepperdsen dijo...

*Dear Sr.Skyzos, no se preocupe, que para remediarlo he vuelto a cometer una cervezada en el Carrefour. Menos mal que me viene visita y que no me la voy a beber yo solo.

*Dear San, ¡gracias! Lo malo es que al gim ya estoy apuntado... pero entre las ferias y las visitas no me están viendo mucho el pelo.

*Dear Mr.Celofán. Pues ya que me saca el tema, riñones sólo tengo uno, pero bien hermoso. Mi madre, que me hizo con prisa y le salí maricón y defectuoso. :P

la nena dijo...

Asi que en Almería... aqui al ladito y ud. sin avisar...
Si le sirve de consuelo, mas de uno por aqui tenemos que hacer terapia de "estos vaqueros son míos y yo hace un mes entraba en ellos"...
Suerte, la necesitamos.

Cayetana Altovoltaje dijo...

La terapia vaqueros nos toca a todos, queridos.
Ahora eso sí: ya mestausté apartando unos ahorrillos al mes para equilibrar el presupuesto alcojólico, que nun pue ser por mucha adultez que suframos.
Puedo proclamar y proclamo con orgullo que la inmensa mayoría de mis euros veraniegos se han diluído en sidra.
Y los micrófonos.

Meg dijo...

Los tambores.

Qué pena que no nos viésemos más, también qué pena que te pusieras malito. Tú eres de las personas que puede con las dietas, no como yo, jajaja.

Si algún día consigo cobrar de mis exjefes me escapo a verte, subida en mi moto, jejeje.