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lunes, 18 de junio de 2007

De tiendas en Portugal

Hay muchas cosas que son comunes a toda la península. ¡Qué digo península, planeta!. No importa el buen tiempo que haya hecho durante toda la semana, cuando llegue sexta, perdón, el viernes, se nublará, se moverá viento y empezará a llover. Es el denominado Axioma del Tiempo en el Fin de Semana. Dicho y hecho. Como esta semana tenía un festivo en medio (quarta, perdón, el miércoles, que era Santo Antonio), el mal tiempo empezó antes (Corolario de Fiestas y Puentes) y, puestos a foder, pues siguió toda la semana. Ale, nada de playa y nada de pasear por las calles, por las plazas, por las avenidas, por las ramblas, por los largos, por los bulevares, por los becos, por los paseos... Y por supuesto, nada de praia, que como esto siga así, no voy a coger nunca el moreno portugués sexy-sexy... Total, que como las actividades outdoor estaban vedadas, me he dedicado este finde a la actividad indoor preferida de los portugueses: ir de tiendas.

Una de las primeras cosas que me chocaron al llegar a Portugal fue el nuevo concepto de horario comercial. Aquí las tiendas sólo las cierran cuando se quitan las calles. Por ejemplo, no importa que sea domingo, ya que las tiendas de comestibles abren los siete días de la semana para regocijo de la maruja que tod@s llevamos dentro.

En los primeros paseos que me di por Oeiras y Lisboa me sorprendió que veía pocos comercios, pero era porque ¡estaban todos escondidos! Aquí se lleva más lo de tener todas las tiendas metidas dentro de grandes centros comerciales, una costumbre que yo no entiendo y que en España se está extendiendo como la peste. Todo centro comercial que se precie tiene su Z@r@, su Freshka, su Puri&Bea y su tienda Lesbi’s. Si es de categoría, también tendrá su H(omosexual)&M(aricón), su C(ateto)&A(nalfabeto), su F(e)nac y su Corte(in)fiel. Y en todos y cada uno hay un M(ier)Donald’s, Pi(ch)a(Ja)t, un Cª dos Sandes (algo asín como el Pan’s&Co luso), y unos multicines. Total, que es normal que no se vea gente en las calles de este p*to pueblo que es Oeiras: ¡están tod@s metidos dentro del centro comercial!

En Lisboa la situación es prácticamente la misma. Además, hay dos centros comerciales que son especialmente monstruosos: el Vasco da Gama y el Colombo. Este último, cuando lo abrieron era el más grande de la península. A mí, personalmente, cuando entro me da angustia existencial y empiezo a sentirme chiquitín, chiquitín... Y ya lo he comprobado: ¡no importa la hora o el día de la semana que sea, siempre hay gente!

Pero lo peor de todo es que esa excusa que tod@s nos ponemos de vez en cuando en el curro o cuando estamos estudiando: “me voy un poco más temprano para así poder pasar por el Carrefúl a comprar pepinos (para la ensalada)” o “voy a pasar por Z@r@ a ver si veo algo que-no-tengo-ná-que-ponerme” aquí no tiene ninguna validez. Las tiendas que están en estos centros comerciales tienen otro horario. Las grandes superficies (F(e)nac, Carrefúl...) cierran a las once de segunda, perdón, lunes a sábado, y los domingos abren por la mañana. Pero lo bueno es el resto de tiendas, que están abiertas siete días por semana hasta las doce de la noche. Vamos, que puedes salir del trabajo, ir al cine, cenar, y después probarte los pantalones que tanto te molan... si es que aún te siguen valiendo. Bien mirado, no está tan mal pensado.

En conclusión: lo peor que te puede pasar siendo portugués es que trabajes en un comercio: no vas a tener un horario de trabajo “normal” en la vida.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Búsqueda de piso (y II)

Viernes por la tarde, un poco desesperado, bajo a Lisboa a ver dos pisos que, ¡oh maravilla! aún estaban libres.

El primer piso tenía muy buena pinta. La dueña era una mujer que aparentaba unos cuarenta años por teléfono, chapurreaba un poco de español (lo cual se agradece en estas lides). Quedamos a las siete en la puerta de El Corte Inglés (sí, pero esta es sólo una de las muestras de que este país ha sido colonizado en toda regla, ya os contaré, ya).

El segundo piso era un T0 de 25 m2 cerca del Tajo. Vamos a ver, en situaciones desesperadas, uno ve lo que sea. El dueño, que me respondió al mail en inglés, por teléfono sólo hablaba portugués, ¡vaya por-dos! Además, tiene prisa por irse del piso, por lo que me dice que como muy tarde puede quedar a las ocho. ¡¿En el otro extremo de Lisboa, en hora punta un viernes de operación salida y con mi sentido de la orientación?! Vale, nos vemos allí (risa nerviosa por mi parte: no llego ni de coña).

El Corte Inglés de Lisboa está al Norte de la ciudad. Debe quedar muy cerca del aeropuerto, porque allí ya casi se distinguen las caras de los pasajeros por las ventanas de los aviones. Lo juro. La dueña del piso era una cincuentona arrugada como una pasa que olía que tiraba de espaldas a potingues antiarrugas y crema para las manos. Yo estudia español porque muy bueno para cuando ir con amigos a Madrid. Yo gusta mucho de España. ¿De donde eres tú? Murcia, near Alicante. Oh, Alicante, muy, muy bonito Alicante... (Pues empezamos bien, si Alicante es bonito, no me quiero imaginar lo mono que debe ser su piso...)

Antes de ver el piso me advierte: la inquilina actual (a la que se dirige siempre como la doutora, así como yo era el doutor) está aún viviendo allí, por lo que no debo pensar en el piso tal y como lo voy a ver, sino tal y como debería estar. Por eso, decide enseñarme unas fotos. El piso es un T0: una sola estancia que hace las veces de dormitorio, cocina y salón, y un baño separado. El sofá es la cama. Mira qué bonito queda con los estos (cojines de estampado de la abuela). Hay un ventanal inmenso. Este mueble de aquí la chica quitar porque no gustar (hace gesto de desprecio y pone mueca de asco e incomprensión... pero qué menosprecio de la doutora a su buen gusto decorativo-estilístico). Pero muy bonito con lámpara y con esta cosa de aquí que tapa la luz. (La mujer se refería a unos visillos blancos con puntillas la mar de canomoris). Esta lámpara muy bonita, con esto aquí (lámpara canomori con chorreras en los bordes de la pantalla a juego, totaaal, con racimo de uvas de porcelana setentera). El baño todo equipado (creo que se compró los apliques en la misma oferta que María Antonieta, estilo imperio) y cocina tiene todo (la cocina “se esconde” gracias a una puerta plegable).

Claro, uno es muy educado y no sabe lo que se va a encontrar en el otro piso, así que le dice a la Madama (ejem) que no se preocupe, que la llamo en cuanto tome una decisión.

Miro el reloj, son menos veinticinco y aún tengo que llegar al coche, que está en el -2 del Corte Inglés (este -2 es un -2 de verdad y no tiene ventanas, pero claro, es que el ECI es español...) y de allí a Alcántara. Yo le llevo. No, no se moleste, si está aquí al lado... No, no, yo le llevo, no molestia. La mujer se monta en el coche. Antes de darle al contacto saca del bolso un cepillo y se arregla los cuatro pelos rubios, mirándose al retrovisor. Tierra trágame, que no sé dónde meterme. Menos mal que conseguí evitar la risa pellizcándome la entrepierna...

Total, 500 Eus. en plena zona de vorágine de tráfico. Eso sí, con ese piso taaan canomori, me aseguro un par de premios en el certamen Canomori-Varietés-2007.

Al otro piso llegué tarde... pero sólo cinco minutos. Llegué corriendo a la puerta del edificio y el dueño me esperaba mirando por la ventana (era un primero). Veinticinco metros cuadrados de mini piso... Y lo peor es que me gustó. Tenía tarima de madera, el edificio era nuevo, las paredes blancas estaban limpias, aire acondicionado-bomba de calor, todos los electrodomésticos, cocina y baño amplios (considerando el tamaño total del piso, entre los dos yo creo que sumaban más de la mitad: el baño tenía hasta bañera olímpica)... y una única estancia dormitorio salón SIN CAMA. Sólo tenía dos armarios y una mesita de noche. El dueño me dijo que no había problema, que la cama me la pone, que tienen que pintar el suelo, que las persianas las cambian el lunes...

Y lo peor es que me sigue gustando... Según veía el piso (se tarda poco, claro) me imaginaba mis cosas por allí, los complementos más totales de IKEA (aconsejados por mi no menos total Churri del Amor). Y el barrio es tranquilo. Está la filmoteca de Lisboa muy cerca (¿me habrá visto cara de moderno?). Me pilla muy fácil para salir hacia el curro.

Total, que 375 Eus. de mini-piso. Le digo que me lo tengo que pensar. Y me piro.

El sábado estuve llamando a más pisos, pero en todos me decían que, o bien ya estaba alquilado, o bien no lo podían enseñar hasta el lunes, así que dediqué el resto del finde a otros quehaceres, como visitar Cascais, más tranquilo sin todo el jaleo este de la búsqueda de piso.

Y claro, llega el lunes, y uno se piensa que va a ver los pisos a los que llamó el sábado... hasta que le dicen que no, que ya están alquilados, que lo sienten... y se le queda cara de tonto.

Otra vez, a buscar como un loco por internet (Ocasiao, Foro de Erasmus en Lisboa, páginas de inmobiliarias...). Como el finde me lo había pasao entero más solo que la una y más triste que el silencio (de aquí a poco empiezo a hablar solo...) pues empecé a mirar pisos compartidos. Y encontré uno. Llamo. ¿Está libre? Sí. ¿Cuándo puedo verlo? Ahora. Mira qué bien. Pallá voy. El piso está muy cerca de lo más turístico del centro lisboeta. Es un piso compartido por una portuguesa, una alemana y una española. Y va el maricón del chiste, y dice... ¡Hola, soy Shepperdsen! ¿Me abres?. Y la puerta se abre... y dos pisos más arriba, subiendo por la escalera de madera (con mucho encanto=roña, como casi todo en el centro de Lisboa) me encuentro con la versión portuguesa de Lluvia Pérez, que ha cogido unos kilos, por lo que se ha tenido que vestir con la falda de la mesa camilla-parker-bowles y lleva dos años sin depilarse el bigote, porque ella es jipi de toda la vida. Me recibe sonriente. Yo digo que la va a besar clavijo, y le doy la mano. Y eso que a mí las barbas siempre me han molao... pero es que los bigotes...

Jijí, jajá. Que si soy la dueña del piso, que si tal, que si cual, que si libertad (que soy jipi), que si respeto (que soy jipi), que no es un problema que seas gay y que traigas a tu novio cuando quieras (que soy jipi), que si limpieza (¡coño!, ¿no eras jipi?), que si internet es sólo en este cuarto, que no tengo güairles, que si Vanesa ten cuidao que el gorrino se te come el módems...

Total, que 320 Eus. por mini habitación (más pequeña que la que tenía en el planeta murciano, ¡qué hermoso eres! en piso cochambro... digo con encanto, en el centro de la ciudad, en una calle en la que no es que no se pueda aparcar ni encima de las aceras, ¡es que no hay aceras!

Vamos que no, que me vuelvo a Oeiras con el rabo entre las piernas. Me encuentro con mi jefa, que me había estado buscando para hablar del trabajo (¡vaya! y casualmente yo no estaba). A todo esto, el del mini-piso mandándome mails con las fotos del piso, que yo creo que las había trucado, porque cada vez se me antojaba más grande y espacioso el loft. Y yo sin piso y sin ganas de seguir viviendo en el campus, rodeado de vacas y caballos y demás vegetaçao salvaje.

Total, que le digo que sí al del mini-piso, que estoy harto de perder el tiempo llamando a anuncios de pisos que están ocupados y de ver a canomoris y mujures-bigotudas.

Ale, a criticar... pero que sepáis que me ha dicho que estuvieron durmiendo en ese piso cuatro personas durante una semana (su novia, los padres de su novia y él), que sólo hace falta organizarse un poco... Además, si hacemos caso a los datos de las últimas manifestaciones en Madrid y otros puntos de la península, en 25 m2 se pueden meter fácilmente unas... déjame calcular... y me llevo tres... y un veinte por ciento arriba... unas 200 personas, decentes, claro está. Así que ná, la próxima manifestación del Foro de la Familia la montamos en mi piso de Lisboa. ¡Que se venga una jartá de murcianas! ¡Que el tranvía os deja mu cerca de la puerta! Miradlo, que lo mismo hay buena conexión...

viernes, 27 de abril de 2007

Y empezó la búsqueda de piso.


No esperaba que fuera fácil, pero lo cierto es que la primera tarde ha sido bastante decepcionante. El jueves es el día ideal para empezar a buscar piso en Portugal, ya que es el día que se publica Ocasiao, el periódico de anuncios más popular.

De entre todos los anuncios hice una selección de los que por zona y precio me convenían (no se lo digáis a nadie, en especial a mis compañeros de laboratorio que me miran raro, pero empecé a buscar por Lisboa). Da igual, no encontré nada. Todos los pisos a los que llamé, o bien estaban ocupados o no estaban amueblados o no contestaban. Me tocó mucho la moral un señor que alquilaba un mini estudio que no se explicaba porqué quería vivir en Lisboa. Incluso me intentó convencer de que lo mejor era vivir en Oeiras puesto que iba a trabajar allí. Si lo llego a tener delante me lo cargo. Una brasileira me contó hace unos días que, paseando por la Alfama, entró a un bar con una amiga suya, también brasileira, y preguntaron al dueño qué tenía. Sandes de queijo e sandes de presunto (bocadillos de queso y bocadillos de jamón). ¿Me podría poner un bocadillo de jamón y queso?. ¡No, por supuesto que no!, los bocadillos o son de queso o son de jamón. Una de dos, o este señor y el del piso son parientes o me he encontrado con dos exponentes de la forma de ser portuguesa profunda.

Total, que me bajé a Lisboa por si encontraba algo callejeando, pero no fue así. En un Mercadona de Portugal cogí un par de anuncios, pero también estaban ya pillados. Total, que sigo buscando.

Bueno, como aún no puedo hacer el reportaje de Mi casa, tu casa, (ganas que tengo, la verdad) para deleite de mi Churri del amor, os contaré algunas cosas de la residencia. A ver. Murcianos de pro, pensad en La Manga, o mejor, en Los Alcázares. Quitad las palmeras. Ahora quitad todas las tiendas, todos los bares y todos los restaurantes. Quitad los comercios. Vaaale, exagero, todos no, dejad un par de cada, como en el arca de Noé... Eso es Oeiras. Ahora, en medio de todo esto, poned una finca con un muro de dos metros y llenadla de árboles y matorrales. No, no, esto no es Central Park, no me pongáis flores ni bancos ni jaulas con animales exóticos, ni homosexualidades/mariconadas de esas. Sólo árboles, pero tampoco muchos, sobre todo matorrales, matujas. Soltad unos cuantos conejos (creo que son conejos, pero perfectamente podrían ser ratas de cola corta, que las orejas no se las distingo bien). Y luego champiñonead varios edificios sesenteros, a cual más destartalado. Bueeeno, y uno súper-fashion con un montón de plantas y ventanales acristalados (my work center). Pues ahí está la residencia.

Cuando llegas da un poquito de asco/agobio/aprensión/amargura, porque te encuentras una especie de almacén con una sola planta y sin ventanas. Esa es la residencia. Bueno, no toda, porque sólo se ve la planta 0. No quedan a la vista ni la planta -1 (donde está mi cuarto), ni la -2 (donde están algunos cuartos más y la lavandería y plancha). No os preocupéis, porque a pesar de ser un -1 tengo ventanas al exterior. Son las cosas que tiene el relieve portugués, que esta gente se montó sus pueblos y ciudades en las faldas de las colinas que iban pillando en la reconquista... Para qué ir a lo fácil urbanizando los valles o llanuras...

Mi cuarto de la primera noche era una single room: one bed, one table and one bath. Problems: que el agua de la ducha salía fría. Respuesta de la amable conserja: deja el grifo abierto hasta que salga caliente. Me dió tiempo a lavarme el pelo, ducharme y afeitarme, y el agua seguía siendo fría. Además, el w.c. tenía truco y no se llenaba la cisterna, por lo que la amable conserja tuvo que llamar a su amable marido que vino amablemente a las once menos cuarto de la noche a destaparme la cisterna para ver lo que pasaba, con su amable perro, que debe ser pariente de la Niebla de Heidi. Al día siguiente la amable conserja me ofreció cambiarme a una habitación mejor, lo que ellos llaman suite: one bedroom with two beds, one living with two sofas and a table, a kitchenette con su microwave oven y su minifridge de bolsillo, y un bathroom completo con su banheira olímpica y agua caliente para escaldar pollos (frangos en portugués). Voilá unas fotos.



Pero lo mejor está más allá, cuando abres las ventanas, y te encuentras con la parte que faltaba de tu Chí, llevado más allá del Tao, en comunión con la naturaleza, ¡a menos de cincuenta metros las vacas y caballos de la Estación Agronómica Nacional pastando (y poco más allá el maldito Carrefour al que aún no he conseguido llegar...).

¿¿Comprendéis ya porqué no puedo seguir viviendo en este pueblo?? ¡¡Pero si cualquier día me voy a cruzar por los pasillos de la residencia con la abuela de la Fabada Litoral!! Por favor, cuando a mí la que me cae bien es la de las Pizzas CasaTarradellas.

miércoles, 25 de abril de 2007

Primeros días en Portugal: un balance y una encuesta

Muy queridos míos.

Este va a ser mi primer post portugués, una semana después, retransmitiendo en directo desde Lusitania. En estos días ha habido de todo. Quizás lo peor fue el gran susto del sábado, cuando mi tarjeta de crédito dejó de funcionar. Y así sigue. Después de dos horas de gran crisis, acabé acordándome de que me habían enviado mis amigos de BBVA una tarjeta de débito que no había activado porque creía que era un error. Gracias a la línea 24 h pude activarla y empezar a usarla... pero para ese momento ya me habían avanzado 3 mm las entradas y me habían salido siete canas más en la barba. No sé si también responde a este susto o no... pero me empiezo a encontrar patas de gallo. En cuanto sea capaz de ir al Carrefour me pasaré por la sección de belleza masculina, a comprarme un kit de chapa y pintura facial.

De lo que me he dado cuenta es de lo difícil que es encontrar a un jefe aquí. Creo que he llegado en un momento de mucho estrés. Eso puede ser bueno o malo. Supongo que será bueno cuando quiera escabullirme antes del trabajo. De hecho, creo que podría pasarme los próximos dos años en Murcia y no se darían cuenta. Tengo que pensarlo. Por otro lado tiene su lado peligroso: después de una semana aquí, aún no sé en qué proyecto voy a empezar a trabajar. Bueno, hoy he tenido la primera noción: voy a pivotar entre tres proyectos (bien, bien, me encanta, así, así, para poder centrarse bien).

En cuestiones más banales, de momento he cubierto parte de lo más esencial, a saber. Tengo móvil portugués (available upon request). He comenzado mi curso de portugués avanzado en el laboratorio. Mi compañero de despacho no ceja en su empeño de hablarme en portugués, portugués profundo, y yo ya me empiezo a atrever a responder. Últimamente mezclo demasiados idiomas, hasta tal punto que llegué a responder a mi jefa en francés. Y ya no me pierdo tanto cuando cojo el coche. Aunque sigo sin saber llegar al Carrefour, a pesar de que lo puedo ver desde la ventana de la residencia. Os prometo para dentro de poco habrá dos posts especiales dedicados, uno al Mercadona de Oeiras y otro a esas maravillosas palabras del portugués que hacen más agradable la vida cotidiana.

La residencia no está del todo mal. Tengo una habitación grande con mi propia cocina, pero cuesta una pasta gansa. Todos los días limpian, cambian las toallas y el jabón del baño y sacan la basura de las papeleras. Pero huele a humedad, está en el culo del mundo (en un jardín, en una finca, rodeado de árboles y pastos, en el mismo campus que el centro donde trabajo).

Y aquí viene lo más importante: sigo sin tener piso. De momento no debe preocuparme mucho, porque aún no he empezado a buscar. Eso sí, tengo la excusa de que en estos días he tenido otras muchas preocupaciones, no científicas en su mayoría. Necesito vuestra ayuda. ¿Dónde vivir? Se abre la encuesta pública.

La playa de Sto. Amaro, en Oeiras.

Os expongo el caso. Yo me venía aquí con la idea/intención de vivir en Lisboa. Después de preguntar a la gente del laboratorio, me dí cuenta de que la mayoría viven en Oeiras. Está más cerca del trabajo y es más tranquilo. Cuando menciono que quiero vivir en Lisboa la gente me mira como si estuviera loco. Sólo dos de las chicas viven en la capital.

A ver, de Oeiras a Lisboa hay 15 Km. Por la autovía se tarda un cuarto de hora, sin pisarle mucho. Por cierto, son 0,50 Eu. de peaje. También se puede ir por la carretera de la costa, la Marginal, pero se tarda más, unos 30-40 min. si no hay mucho tráfico. En atravesar Lisboa, desde la entrada de la autovía, hasta el mismo centro, si no te pierdes, se tarda unos 10 min. con tráfico normal. Y aparcar dicen que es difícil, pero sobre todo dependiendo de la zona. Ayer, en el centro, en la zona de marcha, aparqué en unos 20 min., que es algo comparable a lo que tardaba en Murcia.

Una callecita del Bairro Alto de Lisboa.

Respecto a las ventajas de una y otra... pues Lisboa es una ciudad, y tiene cosas de ciudad, es decir, una Fnac, centros comerciales, teatros, cines, bares, discotecas y muchas zonas por las que pasear o visitar. Pero sobre todo, tiene ruído en las calles, hay tráfico, la gente se pasea, compra, vive. Oeiras es como un pueblo fantasma del salvaje oeste. Sólo te encuentras a gente alrededor de los supermercados o en la playa. No hay opciones de ocio, que ya las he buscado. En realidad, lo único que me llama la atención de Oeiras es la playa, que está a unos 20-30 min. andando del centro. Pero tiene la ventaja de que se puede ir andando al trabajo.

Un tranvía de Lisboa.

Así que, espero vuestros consejos para inclinar la balanza. Pero daros prisa... ¡que tengo que empezar a buscar casa ya!

Ah!, y perdonadme si no respondo los correos o no devuelvo las visitas al blog, pero ahora mismo no tengo conexión de internet fuera del trabajo y me falta tiempo para hacer todo eso. En cuanto tenga piso y conexión propia, prometo responder cortésmente a todos.

Muchos besinhos!!