Este año voy a ostentar el dudoso honor de batir un récord: el post de crónica de vacaciones de Navidad, Año Nuevo y Reyes más tardío de la blogosfera. Pero es que estoy en plan perro, muy perro, ustedes me comprendan.
Tengo que reconocerlo, a mí la Navidad no me ha gustado de nunca. Bueno, cuando era un crío inconsciente sí, pero estamos hablando de antes de saber que los Reyes eran los padres. El espíritu de las fiestas lo redescubrí en los últimos años, en los que ha coincidido que el periodo pre-navideño lo he tenido que pasar fuera de Murcia por cuestiones laborales. Primero Madrid, luego Toulouse, ahora Lisboa... En esas ocasiones se vuelve a casa con ilusión y turrón debajo del brazo.
Esta vez no fue menos, volvía yo con toda mi ilusión, con algunos regalicos en la mochila. Mamá, mamá, he comprado que... La primera en la frente: descubro que me han robado en el Aeropuerto dos quesos que traía para la familia y una camiseta que traía para el Sr.Skyzos. Para más inri, de la camiseta dejaron el envoltorio. Vaya una puta mierda de espíritu navideño, ¡coño ya!
Y si la cosa empezó mal, fue a peor. Esta vez me fui en avión para evitarme el éxodo con el coche. Problema: me he pasado las vacaciones a expensas de que me llevaran y me trajeran o de coger transportes públicos (sic, había olvidado a qué huelen los sobacos que huelen, ¡vaya que si huelen...!).
Además, en mi casa las fiestas siempre han sido un poco tristonas. No somos una gran familia bien avenida que se reúna en las fechas señaladas con grandes festejos. Más bien al revés, nos solemos juntar sólo el núcleo familiar más allegado, y a veces ni eso. Mi hermana suele tener guardias en Nochebuena o en Nochevieja, por lo que en estas cenas podemos ser entre cuatro y nueve personas.
En los últimos años mi hermana había conseguido librar en Nochebuena, por lo que éramos nueve a la mesa, y mis tres sobrinos dan bastante caña, la verdad. Tener una sobrina en la edad del pavo que no se calla ni debajo del agua y un sobrino rebotao que cena con gorro de lana underground y piercing en la ceja le da vidilla a estas reuniones. El año pasado me gané una mirada gélida de mi madre cuando defendí a mi sobrino por haberse puesto el piercing y dije que lo mismo me ponía uno (ains, si ella supiera lo que llevo en el pezón izquierdo...).
Este año en Nochebuena mi hermana trabajó y cenamos sólo mis padres, mi hermano y yo. Sin mis sobrinos poniendo un poco de alegría, la cena fue rápida pero dolorosa. Cenamos frente a la tele, y me tocó soportar los comentarios fachas y plurifóbicos de mi hermano y las apostillas de mi madre. Mi padre es un bendito que se está ganando el cielo. Los jodíos no se callaron en ningún momento hasta aparecer en la tele JuanaCar the 1st a dar El Mensaje, hay que joderse. Tós callaos como ovejicas oyendo las mismas tonterías de todos los años.
Y yo allí, el hijo bolchevique calladico, tragando carros y carretas para no romper la armonía familiar. Pero llegó un punto en el que me dieron ganas de mandarlos a todos a la mierda. Qué feo está eso en Nochebuena, ¿no?. Y justo coincidió con la aparición estelar de la cabeza visible y travestida de la iglesia católica apostólica y romana: el Papa PacoClavel... digooo Benedicto the XVIth.
- Locutora: El Papa Benedicto encendió desde su ventana el cirio, dando inicio a la Navidad.
Shepperdsen:El Papa Benedicto debería meterse el cirio por el culo y dejar de joder la marrana.
Uys, no lo dije, no lo dije, mira que no lo dije, pero con qué ganas me quedé... Recité mi mantra: paz y amor, paz y amor, paz y amor... ¡Mamá, ponme vino, que me pierdo!.
Y claro, tanto tragarme bilis, tanto tragarme bilis, empecé a sentirme malamente y acabé vomitando la cena. Toma ya, pata de cabrito de a nosécuántos euros el kilo y media docenica de gambas cañería abajo. Primera juerga de la Navidad, abortada. Esta noche no se sale.
Juzgaréis que soy malvado y que estos malos sentimientos en fechas tan señaladas van a hacer que me pudra en los infiernos sin más solución... pero debo decir en mi defensa que quien a los suyos se parece, honra merece. Yo no soy el único en mi familia que tiene pensamientos maléficos de este tipo. Estas cosas son genéticas. Os lo digo yo, que entiendo del tema. Para muestra, una perla materna, que fue elegida por unos amigos como "el comentario más ácido de la Navidad 2008".
Otra vez, viendo los informativos.
- Locutora: Más de un millón de católicos, venidos de toda España, con la obispa Rouca VaLela a la cabeza, se dan cita en Madrid para afirmar su amor por Krishto y denunciar el ataque a las familias.
- MamáShepperdsen: ¡madre mía, qué valor, la que montarían ahí si pusieran una bomba!
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Shepperdsen:¡coño mamá, en eso mismo estaba pensando yo!.
Vale, no, no lo dije, de nuevo no lo dije, volví a tragarme la bilis y, como consecuencia, la cena de Nochevieja también me sentó mal y después de las uvas no me pude tomar ni una copica. Ale, a darle la bienvenida al 2009 sobrio y sin sexo.
Pero no todo ha sido tan malo en estas Navidades. De nuevo reencontrarme con amigos a los que echaba de menos muchísimo, con recién llegados que se adelantaron a las previsiones, con un Sr.Skyzos que cada vez que lo veo está más guapo, coñe. Y muchas más cosas que se quedaron en el tintero. Eso sí, el año que viene, espero estar ya en casa en Navidad.
Hipotecado o de alquiler, no lo sé, pero en casa.



