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miércoles, 25 de abril de 2007

Primeros días en Portugal: un balance y una encuesta

Muy queridos míos.

Este va a ser mi primer post portugués, una semana después, retransmitiendo en directo desde Lusitania. En estos días ha habido de todo. Quizás lo peor fue el gran susto del sábado, cuando mi tarjeta de crédito dejó de funcionar. Y así sigue. Después de dos horas de gran crisis, acabé acordándome de que me habían enviado mis amigos de BBVA una tarjeta de débito que no había activado porque creía que era un error. Gracias a la línea 24 h pude activarla y empezar a usarla... pero para ese momento ya me habían avanzado 3 mm las entradas y me habían salido siete canas más en la barba. No sé si también responde a este susto o no... pero me empiezo a encontrar patas de gallo. En cuanto sea capaz de ir al Carrefour me pasaré por la sección de belleza masculina, a comprarme un kit de chapa y pintura facial.

De lo que me he dado cuenta es de lo difícil que es encontrar a un jefe aquí. Creo que he llegado en un momento de mucho estrés. Eso puede ser bueno o malo. Supongo que será bueno cuando quiera escabullirme antes del trabajo. De hecho, creo que podría pasarme los próximos dos años en Murcia y no se darían cuenta. Tengo que pensarlo. Por otro lado tiene su lado peligroso: después de una semana aquí, aún no sé en qué proyecto voy a empezar a trabajar. Bueno, hoy he tenido la primera noción: voy a pivotar entre tres proyectos (bien, bien, me encanta, así, así, para poder centrarse bien).

En cuestiones más banales, de momento he cubierto parte de lo más esencial, a saber. Tengo móvil portugués (available upon request). He comenzado mi curso de portugués avanzado en el laboratorio. Mi compañero de despacho no ceja en su empeño de hablarme en portugués, portugués profundo, y yo ya me empiezo a atrever a responder. Últimamente mezclo demasiados idiomas, hasta tal punto que llegué a responder a mi jefa en francés. Y ya no me pierdo tanto cuando cojo el coche. Aunque sigo sin saber llegar al Carrefour, a pesar de que lo puedo ver desde la ventana de la residencia. Os prometo para dentro de poco habrá dos posts especiales dedicados, uno al Mercadona de Oeiras y otro a esas maravillosas palabras del portugués que hacen más agradable la vida cotidiana.

La residencia no está del todo mal. Tengo una habitación grande con mi propia cocina, pero cuesta una pasta gansa. Todos los días limpian, cambian las toallas y el jabón del baño y sacan la basura de las papeleras. Pero huele a humedad, está en el culo del mundo (en un jardín, en una finca, rodeado de árboles y pastos, en el mismo campus que el centro donde trabajo).

Y aquí viene lo más importante: sigo sin tener piso. De momento no debe preocuparme mucho, porque aún no he empezado a buscar. Eso sí, tengo la excusa de que en estos días he tenido otras muchas preocupaciones, no científicas en su mayoría. Necesito vuestra ayuda. ¿Dónde vivir? Se abre la encuesta pública.

La playa de Sto. Amaro, en Oeiras.

Os expongo el caso. Yo me venía aquí con la idea/intención de vivir en Lisboa. Después de preguntar a la gente del laboratorio, me dí cuenta de que la mayoría viven en Oeiras. Está más cerca del trabajo y es más tranquilo. Cuando menciono que quiero vivir en Lisboa la gente me mira como si estuviera loco. Sólo dos de las chicas viven en la capital.

A ver, de Oeiras a Lisboa hay 15 Km. Por la autovía se tarda un cuarto de hora, sin pisarle mucho. Por cierto, son 0,50 Eu. de peaje. También se puede ir por la carretera de la costa, la Marginal, pero se tarda más, unos 30-40 min. si no hay mucho tráfico. En atravesar Lisboa, desde la entrada de la autovía, hasta el mismo centro, si no te pierdes, se tarda unos 10 min. con tráfico normal. Y aparcar dicen que es difícil, pero sobre todo dependiendo de la zona. Ayer, en el centro, en la zona de marcha, aparqué en unos 20 min., que es algo comparable a lo que tardaba en Murcia.

Una callecita del Bairro Alto de Lisboa.

Respecto a las ventajas de una y otra... pues Lisboa es una ciudad, y tiene cosas de ciudad, es decir, una Fnac, centros comerciales, teatros, cines, bares, discotecas y muchas zonas por las que pasear o visitar. Pero sobre todo, tiene ruído en las calles, hay tráfico, la gente se pasea, compra, vive. Oeiras es como un pueblo fantasma del salvaje oeste. Sólo te encuentras a gente alrededor de los supermercados o en la playa. No hay opciones de ocio, que ya las he buscado. En realidad, lo único que me llama la atención de Oeiras es la playa, que está a unos 20-30 min. andando del centro. Pero tiene la ventaja de que se puede ir andando al trabajo.

Un tranvía de Lisboa.

Así que, espero vuestros consejos para inclinar la balanza. Pero daros prisa... ¡que tengo que empezar a buscar casa ya!

Ah!, y perdonadme si no respondo los correos o no devuelvo las visitas al blog, pero ahora mismo no tengo conexión de internet fuera del trabajo y me falta tiempo para hacer todo eso. En cuanto tenga piso y conexión propia, prometo responder cortésmente a todos.

Muchos besinhos!!