La açorda alentejana es una sopa portuguesa popular. A diferencia de la mayoría de sopas, no se cuece. Es un plato de origen muy humilde, realizado con pan duro deshecho en migas mediante un mortero y agua caliente, unos huevos escalfados, cilantro (coentros) y algo de ajo. También se puede añadir sardina o bacalao.

En una de las casas blancas medievales de Évoramonte (Alentejo, Portugal) se firmó el 26 de mayo de 1834 el tratado que ponía fin a la guerra civil entre liberales y legitimistas. Tan duras resultaron estas negociaciones en las que se discutía el futuro de la nación que se extendieron tanto que terminaron quedándose sin provisiones.
La leyenda cuenta que cuando sólo les quedó pan duro para comer, tuvieron que ingeniárselas con lo que les quedaba a mano. Para hacerlo más comestible lo pusieron a remojar en agua aderezada con sal de ajo, perejil y aceite. Así nació la açorda alentejana.

En una de las casas blancas medievales de Évoramonte (Alentejo, Portugal) se firmó el 26 de mayo de 1834 el tratado que ponía fin a la guerra civil entre liberales y legitimistas. Tan duras resultaron estas negociaciones en las que se discutía el futuro de la nación que se extendieron tanto que terminaron quedándose sin provisiones.
La leyenda cuenta que cuando sólo les quedó pan duro para comer, tuvieron que ingeniárselas con lo que les quedaba a mano. Para hacerlo más comestible lo pusieron a remojar en agua aderezada con sal de ajo, perejil y aceite. Así nació la açorda alentejana.

