miércoles, 30 de enero de 2008

Cuatro hombres y un maromo (basado en hechos reales)


En la puerta del restaurante vimos varios camiones de unos estudios de grabación. Estaban grabando algo en la puerta del Banco. Aunque los focos y las cámaras estaban preparadas para continuar con la grabación, la mayor parte del equipo se había ido a comer. Entramos al restaurante. Incluso para ser sábado estaba, estaba demasiado lleno de gente, estaba claro que los que estaban trabajando fuera habían venido aquí a comer.
El primero en verlo fue el Tocayo, que nos advirtió al Sr.Skyzos (aka, Sarkozy) y a mí que había un famoso en el equipo de rodaje. Yo miré por las mesas, buscando alguna cara que me sonara, pero no había forma. Hasta que se puso en pie. Y sonrió. Y se puso el abrigo y Comenzó a caminar hacia la puerta, y por tanto, hacia nosotros, que estábamos esperando mesa. Y por casualidad, la camarera le pidió un autógrafo justo cuando estaba a nuestra altura, por lo que cuando levantó sus ojos del papel y miró alrededor, regalando por doquier su sonrisa profidén... tuvo que ver nuestras caras mirándole fijamente... y babeando por él. Ricardo Pereira, actor de telenovelas, cine, teatro, modelo... y que además hace anuncios.



El Tocayo me tuvo que hacer aire. El Sr.Skyzos me dio dos codazos. Y yo volví en mí. Me costó, pero volví en mí. En ese momento, Ricardo ya había salido de nuestras vidas como entró, por la puerta del restaurante, y ya nunca más lo volvimos a ver. Bueno, hasta que pusieron en televisión el horrible spot que estaba rodando en el Banco junto al restaurante. Por cierto, sale fatal, que él al natural está mucho más "que cruje" que en el anuncio. Y si necesitáis datos experimentales, no os perdáis este montaje. Que ya me gustaría a mí montar, ya... O entrad en su página web (link arriba).



Ale, pa que no se me quejen que en este blog no se piensa en los demás...
martes, 29 de enero de 2008

Memoria histórica

El Artículo 175 del código penal alemán (§ 175 StGB-Deutschland), que penaba las relaciones homosexuales entre personas de sexo masculino, estuvo vigente desde el 15 de mayo de 1871 hasta el 11 de junio de 1994. Tras el ascenso al poder, el gobierno nazi endureció el contenido de este artículo, incrementando las penas máximas impuestas y ampliando las actividades condenables. Se calcula que alrededor de 140.000 hombres fueron procesados en base a este artículo.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, las dos Alemanias mantuvieron la legislación homófoba. En la RDA continuó aplicándose el Artículo 175a. A fines de los años 1950 se dejó de castigar la homosexualidad entre adultos, puesto que se consideraba que no afectaba a la sociedad comunista, y a partir de 1968 el código penal de la RDA condenaría las relaciones homosexuales con menores, tanto para hombres como para mujeres. En 1988 este artículo se eliminó completamente. Durante dos décadas, en la RFA se mantuvieron las versiones de los artículos 175 y 175a de igual forma que durante la época del Nacionalsocialismo y la ley se aplicó duramente, llevando a la pérdida de trabajo y encarcelación de numerosos homosexuales. El número de suicidios aumentó enormemente entre los homosexuales acusados. Tras las reformas de la ley 1969 y 1973, sólo eran sancionables los actos homosexuales con jóvenes varones menores de 18 años. Los Verdes intentaron sin éxito eliminar el artículo en los años 80, y no fue hasta 1994 que el artículo fue definitivamente eliminado equiparándose la legislación en las dos alemanias.

Un amour à taire (A love to hide, Un amor por ocultar), cuenta la historia de una pareja de hombres en el París ocupado de la Segunda Guerra Mundial. La legislación francesa, desde principios del s.XIX "permitía" la homosexualidad, siempre que se diese de libre acuerdo entre los individuos. Con la ocupación de Francia por los nazis, el panorama cambia enormemente.

En aquella época no era difícil ganarse una deportación a un campo de trabajo o un campo de concentración. El grado de ensañamiento con los “invertidos” en dichos campos era tal que incluso el resto de presos llegaba a participar. Se estima que el porcentaje de supervivientes de los campos de concentación fue especialmente bajo entre quienes llevaban un pedazo de tela rosa cosido en su uniforme. Para los nazis, “eliminar al homosexual” consistía en pretender su heterosexualización forzosa. Aquellos gays que consideraban que no era posible “curar” eran destinados a la muerte mediante un programa de “exterminio a través del trabajo” (forzándolos a realizar labores peligrosas y agotadoras, y provocando accidentes, hasta acabar con ellos).

El temor a que se propagara un "gen homosexual" les llevó a practicar experimentos médicos, con consecuencias mortales en algunos casos, con los prisioneros del triángulo rosa, en busca de dicho gen. En 1944 se trazó un plan para la castración de todos los homosexuales, aunque a esa altura ya había comenzado a aplicarse la castración a muchos presos. Ajustes de cuentas públicos, castraciones, experimentos "científicos" (tratamientos hormonales, lobotomías...).

En la Nollendorfplatz de Berlín es el centro de la zona gay y lésbica más importante de la capital alemana, y la más tradicional también, puesto que ya a principios del siglo pasado se concentraban allí los lugares de encuentro para homosexuales. Desde 1989 puede verse en esta plaza, sobre el muro exterior de la estación de metro, un modesto memorial: en el interior de un triángulo de piedra rosada leemos la inscripción “A las víctimas homosexuales del nacionalsocialismo”; y encima de esta frase, en grandes mayúsculas, sólo dos palabras: “Totgeschlagen-Totgeschwiegen”. Esto es: asesinados y silenciados. Asesinados por los nazis, silenciados después por la sociedad que construyeron quienes los derrotaron. Dos veces muertos.

En la Europa de la posguerra, no todas las víctimas recibieron el reconocimiento de la sociedad. Mientras el resto de presos en los campos de concentración eran liberados, los presos marcados con el triángulo rosa eran considerados delincuentes comunes, ya que EEUU, URSS y Gran Bretaña perseguían la homosexualidad en sus países. Así, las potencias aliadas vencedoras y las nuevas autoridades alemanas encerraron en cárceles ordinarias a los supervivientes del holocausto homosexual, obligándolos a cumplir las penas impuestas por los jueces nazis y manteniendo en vigor la norma promulgada por el Tercer Reich para su persecución. A los ojos del Alto Tribunal de la RFA, ldicha norma se fundamentaba en una “ley moral” (“Sittengesetz”) que se consideraba aún en vigor, puesto que “las dos grandes confesiones cristianas, la católica y la protestante, de cuyas enseñanzas gran parte del pueblo toma los criterios que regulan su comportamiento moral, condenan la impudicia (‘Unzucht’) homosexual como inmoral.” La experiencia de los presos homosexuales en los campos de concentración del régimen nazi fue un tema tabú durante décadas, incluso para los primeros historiadores y pensadores que se ocuparon del Holocausto y los crímenes de la era nacionalsocialista.

Sólo a partir de los años 70 y 80, después de Stonewall y la despenalización de la homosexualidad en Alemania y en otros países occidentales, empezó a romperse el silencio. En 1972 se publicó “Die Männer mit dem rosa Winkel” (Los hombres del triángulo rosa), un libro en el que Heinz Heger, pseudónimo del vienés Josef Kohout, narra sus experiencias como prisionero. Después vendrían los testimonios de otros “hombres del triángulo rosa”, como el alsaciano Pierre Seel, que envió una carta a su familia (su mujer y sus tres hijos) y a los medios de comunicación. En 1994, publicó su testimonio (Moi, Pierre Seel, déporté homosexuel). Más recientemente, el documental estadounidense “Paragraph 175” contó al mundo la historia de algunas de las víctimas homosexuales del nazismo que aún seguían con vida.

En 2002, el Parlamento Alemán hizo justicia democrática a las víctimas homosexuales de la “Justicia” nacionalsocialista, ofreciéndoles como reparación moral la anulación de las condenas por “impudicia entre hombres” correspondientes al periodo nazi. No se hizo lo mismo, sin embargo, con las condenas impuestas después de 1945 en aplicación de la misma norma que continuó en vigor en la RFA hasta 1969. Esto supuso durísimas críticas por parte de las organizaciones LGTB alemanas.

En 2005, el Parlamento Europeo, en el 60º aniversario de la liberación del Campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau reconoció la eliminación sistemática de "judíos, personas de etnia romaní, polacos, rusos y prisioneros de otras varias nacionalidades, y homosexuales", y manifestó su rechazo a "las persecución de las personas por motivos de raza, origen étnico, religión, categoría social, convicciones políticas u orientación sexual”. Se hizo mención explícita al Antisemitismo que está volviendo a aparecer en Europa, pero no se refiere en ningún momento a la pervivencia y el aumento en nuestro continente de la homofobia, ni pide que ésta sea condenada. De hecho, la palabra “homofobia” ni siquiera aparece en la resolución. Homofobia que cuenta con apoyos sociales muy influyentes y poderosos: en las principales iglesias cristianas y en otras religiones, y también en los partidos, medios de comunicación y organizaciones varias que muestran afinidad con su visión del mundo.

-o-O-o-
Referencias: Artículo 175, Persecución Nazi de Homosexuales, y, sobre todo, la monografía sobre el Holocausto en cuatro capítulos de Dos Manzanas: 1, 2, 3 y 4

miércoles, 23 de enero de 2008

Déjà vu (situaciones de emergencia)


Hoy nos han dado en el centro una conferencia acerca de las normas de seguridad del edificio donde trabajo. Lo mejor ha sido el final de la charla, ya que han incluído algunos vídeos explicativos de situaciones de emergencia. Mi favorito ha sido un video de los años 80 en el que un señor con barba y muy peludo se daba una ducha de seguridad mientras otro señor, éste con bigote, le arrancaba la camisa, se arrodillaba frente a él y abría con furia su pantalón, dejándolo en calzoncillos.

Juro, que ha habido un momento en que me ha venido un déjá vu de esos. Me siento extraño, como si ya hubiera visto esa película antes. No sé si me lograréis entender alguno...

Hoy cedo la palabra a Encarnita (nombre figurado). Encarnita ha sido becaria durante una parte importante de la vida. Llevada por la necesidad de comer, prostituyó su celebro como becaria de Paquita (nombre figurado), una Profesora Titular de una Universidad española que se dedica a la trata de materia gris. Uséase, a la trata de celebros.

El testimonio de Encarnita es escalofriante. Hoy hemos querido traerlo aquí, a Shepperdsen en Lisboa para que el mundo entero sepa a lo que se expone una joven, bella y lozana doctora en Química, cuando se queda sin beca y tiene que buscarse las habichuelas. A Encarnita, Paquita y al resto de personas involucradas en esta historia se les han dado nombres figurados para proteger sus identidades, pero todos los hechos de los que hoy se va a hablar aquí son reales.

Encarnita (E): El día que conocí a Paquita entré a su despacho para una entrevista de trabajo y me la encuentro a ella en su mesa, ocupando bien oronda todo su sillón. Leyó sólo dos líneas de las dos páginas de mi CV y dijo que era la candidata ideal y que “estaba fichada de por vida”. Se me empezó a conocer en el laboratorio como “el fichaje”. Yo ya sabía que trabajar con Paquita no era un camino de rosas, pero hacer una entrevista así y que te digan eso, pues como que piensas que has empezado con buen pie y que contigo va a ser diferente. ¡Y mira que me lo avisaron!. ¡Cuánta inocencia!.

Los principios con Paquita fueron buenísimos, le caí en gracia y porqué no decirlo, ella a mí también. Incluso la defendí delante de mis compañeros que la acusaban de negrera, de hacer mobbing, de maleducada, de loca, etc. No sé muy bien cuando cambiaron las cosas, supongo que fue progresivo. El caso es que a los dos meses de estar allí yo ya estaba como el resto de mis compañeros, deseando salir de cualquier manera.

Aquí, la malvada y cruel Paquita.

A continuación relato de menor a mayor las locuras de Paquita. A los compañeros de trabajo los llamaré Pringuis para no desvelar sus identidades.

En la cafetería.

Pringui1, Pringui2 y servidora estábamos almorzando aprovechando la ausencia de Paquita. Todo hay que hacerlo muy rápido para que no se enfade y yo digo que vamos, que tampoco será para tanto que le digas que te coges diez minutos para tomar un café.

Paquita entra en la cafetería. Además de tener un (gran) sobrepeso, Paquita no ve tres en un burro. Nos mira y Pringui1 y Pringui2 se hacen los suecos, pero a mí Paquita me ve cara a cara. Ante tal hecho… cojo y saludo. Vamos a ver, que me está mirando a los ojos. Paquita no me devuelve el saludo. Da marcha atrás y se esconde detrás de una plantita mustia para espiarnos. Era ridículo ver su enorme cuerpo intentando ocultarse tras ese helecho deshojado. De vez en cuando sacaba la cabeza para espiarnos mejor. Nosotras no dábamos crédito. A la vuelta al trabajo lo único que nos dice (aparte de una mirada asesina) es que las reacciones no se pueden dejar solas. Yo no tenía ninguna reacción puesta y Pringui2 estaba agitando algo, sin calor, sin vacío… sin nada. Tan peligroso como dejar un vaso de agua en una encimera.

Enfados repentinos.

En cierta ocasión llegó al laboratorio un mensajero con una caja que contenía ocho paquetes de guantes de látex. Paquita entró en cólera porque son muchos guantes para ONCE PERSONAS y que qué hacemos con los guantes. El pedido está a nombre de Pringui3, lo que genera comentarios del tipo “a ese lo echo, lo que le faltaba ya por hacerme”. Intenté hacerle entrar en razón, diciéndole que puede ser un error, que el pedido lo había hecho Pringui2 y que había solicitado sólo cuatro paquetes, que llamamos a la empresa y ya está, a lo que responde “nos van a cobrar los gastos de envío” y “lo que faltaba, que un pringui me eche la bronca”. Llamo al comercial, le explico la situación suavizándola para no dejar demasiado mal a Paquita y me dice que sin problemas recogerá lo que nos sobre. Cuando llega y ve que el montante de lo que devolvemos asciende a 16 euros decide regalárnoslo. Sin gastos de envío ni nada.

Aquí trabaja todo el mundo, pase lo que pase.

Corte de luz en el edificio donde están la mayoría de becarios (aka pringuis). Claro, no van esa tarde (el corte de luz se solapa con la jornada de trabajo). A Paquita le da por decir que el corte de luz fue de cinco minutos y no de tres horas, como aseguraba la circular enviada por el equipo técnico y que la gente se lo ha cogido de vacaciones por la patilla. Esa tarde hay un corte de luz en nuestro edificio, donde estamos Pringui1 y yo. Allí hay que ir a trabajar, aunque el corte de luz sea a las cuatro y media y le decimos de hacer jornada continua para poder poner reacciones. Dice que no, que esa tarde se trabaja. Agregamos que sin luz no podemos poner reacciones, ni purificar, ni filtrar, ni nada. Responde que las escobas no tienen enchufes. Cinco años de licenciatura para que te digan eso.

Llega la tarde y Paquita acude al lugar de trabajo. Es julio y no hay aire acondicionado. Yo estoy limpiando y Paquita se acerca y me dice que cuánto llevo sin luz. Pues una hora, respondo. Pues entonces volverá la luz en seguida, añade. Después de media hora se me vuelve a acercar y suelta que con ese calor aquí no hay quien esté, que ella se va al otro edificio. Y yo me quedo allí, limpiando… y sudando. (¡Puta Paquita de los @#@**!!)

Paquita en su despacho, sudando la gota gorda.

Cambios de opinión.

Pija1 y Pija2 trabajan para un colaborador de Paquita. Como ella es como es, guarda material en su despacho para que nadie lo uso (para eso no lo compres digo yo...). El colaborador de Paquita le dice que si es posible que Pija1 y Pija2 hagan unas medidas con cierto aparato que está en el despacho de Paquita, a pesar de haber sido comprado con dinero de un proyecto conjunto. Claro, Paquita dice que sí. A la segunda vez que aparecen Paquita les espeta un “yo pensaba que esto iba a ser más esporádico, esto no puede ser” y las echa.

Bulos.

Paquita me ve sentado delante del ordenador de vez en cuando. Yo no puedo estar mirando el correo, ni buscando artículos, ni buscando la información de la gente que estuvo en mi puesto antes que yo, ni mandando pedidos por e-mail. No. Lo que yo hago cuando estoy delante del ordenador, según Paquita, es un master online. Sin saber muy bien de dónde se ha sacado tal hecho llega a decir que incluso ha visto los ficheros en el ordenador. Por supuesto, a todos los miembros del laboratorio y a gente de fuera. Pero la cosa no se queda ahí. No. Paquita afirma que ha encontrado vídeos pornográficos míos haciendo cosas guarras en el ordenador del trabajo. Lo cual también cuenta a diestro y siniestro. Es en ese momento cuando me doy cuenta de que se ha vuelto totalmente loca.

Despidos improcedentes.

Cuando a uno lo despiden normalmente se lo dicen a la cara. Pues no es así con Paquita. A Prigui1 lo llamó un día por teléfono y le dijo “No hace falta que vuelvas más, no te he renovado”. Y eso lo hizo con la persona con más experiencia del laboratorio.

Paquita celebra el despido de la última becaria.

Y hasta aquí ha llegado este escalofriante y conmovedor testimonio. A todos los becarios de la península y de fuera de ella que quieran utilizar esta tribuna, deben saber que Shepperdsen en Lisboa acepta las crónicas de sus dramas personales. Contadnos lo que os pasa y lloraremos todas juntas. Digooo todos juntos.

miércoles, 16 de enero de 2008

David Fonseca (o no toda la música es "pimba"...)

Y una de arena... Para que no se me acuse de demonizar la música portuguesa, aquí uno de los que triunfan.
David Fonseca.


En su página web comienza su biografía diciendo que tiene tres gatos. Alérgicas, abstenerse. Ya lleva muchos años en la música. Aunque a él lo que le iba era la fotografía y si no hubiera sido músico, habría sido fotógrafo. Empezó con un grupo, Silence 4, en el que escribía y cantaba, y desde su primer disco batieron records en Portugal.

Después de dos discos se lo montó por su cuenta, y volvió a triunfar con su primer trabajo "Sing Me Something New" (2003). En 2004 se unió a un supergrupo (Humanos) para hacer un disco homenaje a Antonio Variaçoes (un músico portugués de los '80, que se considera el primer muerto "célebre" por SIDA en Portugal). Más éxitos. A seguir, otro disco en solitario, y de nuevo otro éxito: "Our Hearts Will Beat As One".


Como bien dijo mi Churri, con esta pinta tan formalica y tan tímida, a este tío no le pega nada esa voz de mozarrón. Pero parece que es la suya, no desconfiemos del playback.

Y a finales de 2007, su tercer album en solitario, Dreams in colour. Últimamente bombardean a todas horas desde la radio con las canciones de su último disco, como SuperStars, que se me ha pegado y que silbo sin darme cuenta.



Incluso había un concurso radiofónico cuyo premio era... ¡un concierto privado de David Fonseca en tu propia casa, para tí y las personas que quisieras invitar!. Me dió la risa el pensar en cómo lo haría yo en mis 20ypocos metros cuadrados si me hubiera tocado el premio


El segundo single que ha sacado de este disco es una versión del RocketMan de Elton John, aunque ésta no me termina de entrar...



Me gusta bastante más The 80's, de su primer disco, que fue usada por Vodafone para una campaña publicitaria (¿en España también? je ne m'en souviens pas!) y que ya me recomendaron desde Copenhague. (Atención al baile de San Vito de David, inimitable).



O esta otra, del nuevo disco, Kiss Me, Oh Kiss me, que aquí canta en directo, demostrando que la voz de verdad es suya:



Para más info, su página, y su MySpace. Ale, ya me decís qué os parece...