lunes, 23 de febrero de 2009

The story (I was made for you)

El viernes salí. Una noche con muchas cosas: mucha cena, mucho vino, mucha cerveza, muchas copas en Incógnito y mucho andar. Y una despedida de una amiga que ha sido mi compañera de despacho durante casi dos años.

(Dale al play del video y sigue leyendo...)



A las cuatro de la mañana, con las manos en los bolsillos y un nudo en la garganta me encaminé hacia casa. Casi cuarenta minutos hasta mi cama, que andé con mucho gusto. Hacía siglos que no hacía ese camino a pie. En este invierno porque el frío y la lluvia no invita. En verano porque no estaba de humor.

En mis primeros meses lisboetas casi todas las semanas lo hacía una o dos veces. Eran los sábados de quedar con mi Martiiiineeees para tomarnos unos copos en el Bairro Alto. Y ha llovido mucho desde entonces. Y sobre todo, ha llovido mucho desde la primera vez que hice ese camino.

Fue un viernes en el que andaba desesperado a la búsqueda de piso. Atravesé Lisboa en medio de una confusión de tráfico y llegué corriendo a Alcântara. Pasé por primera vez bajo el puente (durante semanas no podía evitar mirar hacia arriba cada vez que pasaba bajo aquél puente, como si fuera a caerse de un momento a otro). Vi el piso y no me convencía. Demasiado pequeño, demasiado cerca del puente, no conocía el barrio (en realidad no conocía ninguno...), está tan lejos de la zona moderna (¿a quién le interesa la "zona moderna" de Lisboa?)...

Decidí dejar el coche allí aparcado y explorar la zona. En realidad, lo que hice fue irme andando desde el piso hasta el Chiado. Aquella noche las calles me parecieron oscuras, sucias, no sabía si inseguras o no, no veía a mucha gente por la calle. Había muchos edificios viejos, destartalados, muchos edificios en recuperación, muchos callejones y muchos bares de barrio. Lo reconozco, estaba mentalmente bloqueado, sólo buscaba excusas para sentirme desubicado y volverme a Murcia...

Pero fue pasando el tiempo, y empecé a mirar Lisboa con otros ojos y con menos prejuicios. Empecé a ver la belleza de la simpleza de sus edificios, de los azulejos, de las sábanas blancas colgadas en las ventanas, de las señoras arrugadas asomadas a la ventana, del olor a sardinha assada y a frango no churrasco. El encanto de los bares de barrio, con la ementa en la puerta y el género expuesto (a veces incluso vivo) en la vitrina. De los colores vivos de las fachadas restauradas y, sobre todo, de los colores muertos, apagados de las fachadas viejas, enmohecidas y sucias de contaminación. De sus faroles amarillentos, De sus eléctricos, con niños colgados de la parte de atrás. Me acostumbré a los arrumadores, a aparcar en cuesta, y a conducir a la portuguesa (ahora incluso suelto algún foda-se! o un cabrao! cuando voy al volante.) Me acostumbré a mirar al suelo buscando el adoquín suelto, y a mirar al horizonte en cada miradouro. Me acostumbré a callejear sin rumbo, porque en cada callejuela te encuentras un mundo. ¿No te apetece una SuperBock?

Y entonces me dí cuenta de que me había enamorado irremediablemete de esta ciudad.

PS: Llevo desde enero con mucho trabajo... y voy a seguir así hasta al menos mayo, así que este blog va a volver a entrar en modo intermitente...
domingo, 8 de febrero de 2009

Friend Face

El fin de enero e inicio de febrero horríbilis está a punto de acabar. Y parece que estoy sobreviviendo. Lo que no sé si es si en un par de días comenzaré a sufrir las consecuencias del estrés acumulado en forma de llagas, fiebre, dolores de cabeza y sensación de cansancio extremo. Quizá me salve porque no tengo vacaciones, sino que seguiré trabajando. En cualquier caso, espero que respete la visita del próximo fin de semana.

En las últimas dos semanas he sido objeto de otra enfermedad: el féis-búc. Y mira que llevaba meses diciendo que no a las "invitaciones de amistad". Pero finalmente dije lo de "sí, quiero ser tu amigo". Y de ahí a caer en picado, todo es un paso. Dos días después me encuentro a mí mismo pidiéndole al Sr.Skyzos que sea mi amigo. Y cotilleando entre las fotos de mis contactos. Y recibiendo un regalo virtual. Y reenviándolo, y reenviándolo...

Lo peor. El féis-búc para mí es tal y como lo pintan en este video. Ni máh ni ménoh.



En la subida a la Alfama, pasamos junto a la estatua de Santo António, patrón de Lisboa. Es costumbre que el 13 de junio, el día del patrón, las jóvenes solteras en edad de merecer lancen monedas a la figura. La tradición marca que Santo António proveerá marido a aquellas que consigan que la moneda se quede sobre el libro que lleva en la mano. Parece fácil, pero no lo es... Aunque algunas solteras en edad de merecer lo consiguen y demuestran su júbilo. Y ya sólo es cosa de que Santo António tenga un rato...



Tengo que agradecer al Sr. Gecko por el estupendo book que me hizo en tres días.
Y a su santa futura esposa por no ponerse celosa porque él me hiciera más fotos a mí ;). ¡Muchísimas gracias por vuestra visita!

jueves, 29 de enero de 2009

Hablemos de lo mío...

Después de muchos años rodeado de científicos, desarrollé una cierta adversión a codearme con colegas en mis ratos de asueto. Hasta entonces habían sido muchos botelleos hablando de erre-eme-enes, polímeros con geometrías extrañas, balances de carga y de materia en microelectrodos de geometría diversa, complejos de paladio, iridio, platino, plata, niquel, mercurio, venus y plutón-verbenero y de determinación de flujos metabólicos en bacterias malolientes en reactores de alta densidad con recirculación celular.

Y dije basta. Por decir algo.

Poco después llegó el Sr.Skyzos, una persona curiosa a la par que de letras con la que las conversaciones discurrían por sendas completamente distintas. Aún así, de vez en cuando me preguntaba algo así como así, que se entienda, ¿tú en qué trabajas?. Vamos que el pobre tuvo que ir a verme defender la tesis para "enterarse". Es un decir, claro, la mayor parte de los que allí estaban con lo único con lo que se quedó fue con esta gráfica con los colores tan bien combinados...


Sí, hubo mucho cachondeo entre el público asistente...

Al cabo de mucho preguntar y de yo no responder, al Sr.Skyzos le quedó clarísimo que tendría que convivir conmigo sin saber lo que hacía. Uno de esos pactos tácitos de pareja de los que nunca se habla. Le quedaba la opción de fingir que yo era un importante y secretísimo espía ruso encargado de minar al gobierno desde las bases más homosexuales... O algo así. Pero pasaron los años...

Y pasaron los años, por lo menos un par, y yo ya estaba en un país de nombre extranjero (al que no llegué en barco) en el que la gente comía bacalhau a espuertas. Y alguien se acercó al Sr.Skyzos y le preguntó, ¿y tu novio, en qué trabaja? Y el Sr.Skyzos se quedó con cara de póker...


Este... Pues él trabaja... con... algo de moscas... o de mosquitos. Sí, algo de mosquitos muertos me parece que es... Y se quedó tan pancho. La otra, debía ser de esas enteradas que se quedan hasta el final de los Telediarios por si Matías Prats le mete mano y/o suelta algún chascarrillo a Susanna Griso, porque sentenció: ¡claro, tiene que ser algo de la cura de la malaria!.

Dos semanas después, cuando me contó, me meaba de la risa.

Total, que para conmemorar que hace dos años que salí del armario a mi señora madre, voy a salir de otro armario, el científico. Y voy a decir en qué trabajo. Pues bien. Allá va (ya noto como baja la audiencia, cómo sois...).


Yo trabajo con estas células de este bicho, para producir estos virus con esta aplicación. ¿A que mola...? Bueno, no se lo digáis a nadie, que me hicieron firmar un acuerdo de confidencialidad en el laboratorio... Ale, pero esto es sólo hasta dentro de unos meses, dentro de dos años, espero contaros la continuación...
lunes, 26 de enero de 2009

Ah! Post A-Ta

Tengo una horrible sospecha. Creo que formo parte de un terrible experimento de masas perpetrado por la iglesia catódica, apostódica y gomana. Creo que pertenezco a una promoción de niños bautizados a los que el jodío del cura a la vez que nos regaba el perol con agua helada nos clavó un chip de seguimiento. Estoy casi seguro, porque es la única forma de explicar lo que me pasa.

A pesar de estar bautizao, comunionao y confirmao (que sí, que ya me vale, que pa la última ya tenía pelicos en los güevos), soy tan religioso como como guano de paloma a la puerta de una iglesia. Como un zurullo de perro en la puerta de una iglesia. Como una bosta de vaca en la puerta de una iglesia. Como una cagada de caballo en la puerta de una iglesia. Como una peralta de hombre humano a la puerta de la iglesia. Vamos, tan religioso como una puta mierda.

Pues siempre me toca recibir castigos de Dior.


Hoy mismo ha sido el último. Esta noche he dormido unas cuatro horas. Me acosté tarde trabajando, me he levantado temprano para trabajar, y me costó conciliar el sueño pensando en el trabajo. Después de comer me ha entrado la típica modorra de la que, o te tomas un cafetazo para salir, o has echao la tarde. Total... este soy yo hablando conmigo mismo:

-Shepperdsen bueno: Venga vale, un café.
-Sheppersen malo: Vaya, qué buen aspecto tiene esa palmera rellena de dulce de huevos.
-Sheppersen bueno: Noooo, que tienes que perder peso no vaya a ser que dejes de vértela.
-Shepperdsen malo: Total, si he comido poco.
-Shepperdsen bueno: ...
-Shepperdsen malo: no te puede hacer daño, es sólo una palmera...
-Shepperdsen bueno: ... ... ... vale, sólo hoy.
-Shepperdsen malo: además, puedes dejarlo cuando quieras. (A esta invito yo, pero no te me acostumbres...)

Nada más acabarme la palmera y el café me han entrado los remordimientos. Remordimientos cristianos del que sabe que ha obrado mal. No me malinterpretéis, no soy una joven delgada anoréxica, no, soy un (no tan) joven gordo maricón que tiene una boda en 2 meses y que tiene que entrar en un traje de chaqueta de Zara de la talla 50 (europea). No pido mucho, ¡¡la talla 50!!. Jodeeer, que me lo compré hace 6 meses...


Total, que salía triste y cabizbajo de la cafetería, insatisfecho conmigo mismo por haber caído en la tentación, con la misma sensación de sueño de antes del café y pensando en ir a Zara a ver trajes de chaqueta de la 54 (total, a este ritmo...) cuando...

... Me cruzo con mi jefe, que me hace una seña y se pone a hablar conmigo en inglés (normalmente me habla en espanhuel, después cambia a inglés y acaba hablando en portugués, pero esta vez habló conmigo directamente en inglés).

-Jefe: Shepperdsen, la semana que viene tengo una presentación... necesito que me hagas 4-5 slides con tu trabajo... pon las referencias... Ah, y tiene que estar para mañana, que mi secretaria me tiene que montar la presentación y se coje puente...

Castigo de Dior. Por si llevaba poco estrés hoy, encima, parió la abuela. Con perdón.

Moraleja: La culpa es mía por ser gordo, maricón y encima tener sentimientos de culpabilidad cristianos? No, claro que no...

Pero lo importante de todo esto es que yo me pregunto, ¿me quitarán el chip de reconocimiento católico cuando apostate? ¿Dejaré de recibir castigos divinos cuando obre mal? ¿Caerá sobre mi la fuerza de la ley? Pero, sobre todo, ¿entraré el 14 de marzo en el traje de Zara de la 50? O tendré que ir a la boda enfundado en unas faldas de mesa camilla? Que mira que...

Bueno, y todo esto para decir que entre las cosas que me he propuesto hacer cuando vuelva a la vida marciana y antes de que acabe el año se encuentra apostatar. A ver si cunde el ejemplo y mis amigos dejan de casarse por la iglesia.

... Continuará...